Me temo que pertenezco a ese nutrido grupo de ímbeciles a los que las vacaciones más que relajarles les agobian.
Hasta que nacieron los niños, mis vacaciones eran en enero, octubre, marzo según me levantara de ánimo y casi siempre a lugares poco comunes. Lejos de gentíos y donde la oferta externa de ocio brille por su ausencia, es decir si es una cabaña perdida en los cárpatos mejor.
Con ellos, uno sabe que no puede ir al amazonas a coger cangrejos dado que te surgen las paranoias como: ¿se pondrán malos? ¿y si les pica algo? ¿que hospital hay cercano?. Así que una vez descartados esos destinos y hasta que no hagan una playa alicatada, siempre me queda mi amada Fuerteventura a la que una vez nos dirigiremos.
Claro está no todo es alegría, desenfreno, sol y agua. Esta vez a mi queridisima e idolatrada B, sólo se le podía ocurrir el que viniera "LA FAMILIA Y UNO MAS" .
Abuelos, cuñados, sobrinos, sobrinos postizos sin padres... 11 elementos al más puro equipo de futbol, localiza ubicación para tantos, transporte.
Si alguien me presta un cuchillo me cortaré la venas y procuraré no salpicar.



